Frank Semyon.
¿Quieres leche?, ¿azúcar?.

Raymond Velcoro.
(Está sentado en la mesa de la cocina, la mano derecha oculta debajo tiene una pistola)
Negro.

Frank Semyon.
(Frank se sienta y lleva su mano derecha a la pistola que guarda en el bolsillo de su albornoz)
(Silencio)
Golpeaste a mi puerta para un concurso de miradas?

Raymond Velcoro.
Hace mucho tiempo, me diste el nombre de un hombre en un pedazo de papel.

Frank Semyon.
Lo hice

Raymond Velcoro.
Porque sabías lo que yo haría.

Frank Semyon.
Sabía lo que yo haría. Y no te conocía en absoluto.

Raymond Velcoro.
¿Quién era él para tí, ese hombre?

Frank Semyon.
¿Para mi?, Nadie. Un sucio drogadicto.
Me llegó información, y yo la pasé.

Raymond Velcoro.
Debido a que ¿por qué no chantajear a un ayudante del Alguacil?.

Frank Semyon.
Eso no haría daño. Pero tengo un sentido de la justicia.
Ya lo sabes.

Raymond Velcoro.
Es por ello que esto fue tan sorprendente.
Ese nombre en ese pedazo de papel, quienquiera que fuese... no era el hombre que lastimó a mi esposa.

Frank Semyon.
¿Cómo es eso?

Raymond Velcoro.
Atraparon al tipo, el mes pasado.
ADN.

Frank Semyon.
No sabía nada de él.
Pensé que la información era sólida.

Raymond Velcoro.
Asi que nada de esto es un nuevo descubrimiento.
Nunca has tenido el control.

Frank Semyon.
¿Vamos a pelear, Raymond?

Raymond Velcoro.
Habría sido diferente.

Frank Semyon.
De todas las mentiras que las personas se dicen a si mismas, apuesto a que esa es la más común.

Raymond Velcoro.
Podría haber sido...
Me jodiste.
Vendí mi alma a cambio de nada.

Frank Semyon.

Si la vendías, no era yo quien la compraba.

Raymond Velcoro.
Querías tus ganchos sobre un policía, por lo que usaste la jodida tragedia de mi esposa... para hacer que matara a alguien.

Frank Semyon.

No te hice hacer nada.
Te di un nombre... y tú hiciste tu elección.
Y esa elección estuvo en ti, antes de tu esposa... o cualquiera de estas otras cosas.
Siempre estuvo ahí... esperando.
¿Y por qué usaste a ese hombre para ser lo que siempre estabas esperando llegar a ser?
Esta cosa, tu esposa... esas son sólo excusas.
¿Creías qué eras Superman antes?
Y, oye, tú lo tenías. ¿Crees qué habría hecho menos?
Si ese es el tipo de cosas que te mantendrá fuera de los cielos, no quiero ir.

Raymond Velcoro.
¿Quién te dió el nombre?

Frank Semyon.
Un tipo que uno de mis chicos conocía, según recuerdo.
Me dijo tu historia.
Atrapó al drogadicto hablando de la violación.
Nunca había oído hablar del tipo hasta entonces. O de tí.
Era escoria, lo sé.

Raymond Velcoro.
Ni siquiera le pregunté nada.
Ese tipo, yo solo...

Frank Semyon.
¿Quieres salir?. Estás libre.
No tienes el valor para esto desde hace un tiempo.
No quiero un tiroteo en mi maldita cocina, Raymond.
Y no quiero verte morir. Por mi o uno de mis otros chicos.
No te engañé.
Y no soy tu boleto de suicidio.

Raymond Velcoro.
Blake ha estado manejando chicas...a tu espalda, fuera de los Clubs.

Frank Semyon.
Eso no es una gran sorpresa. La ambición lo jodio.

Raymond Velcoro.
No, es más grande de lo que crees. Se consiguió un establo especial con el hijo de Chessani.
Chicas del bloque del Este. Con cirugía en la Clínica de Pitlor, para mejorarlas

Frank Semyon.
Él me informó de eso. No te preocupes.

Raymond Velcoro.
¿Sabías acerca de esas fiestas que dan? Hombres ricos. Políticos, desarrolladores.
Caspere iba a esas fiestas. Ahí se hacen los tratos.
Necesito que entregues al hombre... quien te informó del violador.

Frank Semyon.
Dame un poco de tiempo. Voy a investigarlo.

Raymond Velcoro.
¿Estás seguro de que tienes el tiempo?

Frank Semyon.
En las cuerdas no es lo mismo que desangrarse.
Ya lo sabes.
Estoy de vuelta en el corredor y somos legales.
Esta mierda pasada en que estás trabajando, puede desaparecer.

Raymond Velcoro.
El estado le da seguimiento, también. En la lista de desaparecidos.
Quieren mi ayuda para localizar a la chica...que empeñó la mierda que nos envió a esta búsqueda.

Frank Semyon.
Irina Rulfo.
Estamos buscándola también.
Voy a poner arriba mi otra mano ahora, no me dispares Raymond

(ambos ponen su manos encima de la mesa)

Ayúdame a encontrar ese disco duro, y te daré al hombre que te hizo cometer un error.

Raymond Velcoro.
¿Quien quiere el disco duro?

Frank Semyon.
Un ejecutivo. Pôdría haber un montón de imágenes delicadas en esa cosa.
(Velcoro. se levanta de la mesa)
¿A dónde vas ahora?

Raymond Velcoro.
A ver lo de matar a un hombre.

Frank Semyon.
Si te sientas apuntándome con un arma otra vez... no dejes que te vea venir.

Raymond Velcoro.
Me gustaría evitar eso Frank.

Frank Semyon.

Bueno.
Puede que seas uno de los últimos amigos que me quedan.

Raymond Velcoro.
¿No sería eso jodido?

True Detective -2x06- Church In Ruin

jueves, 12 de febrero de 2009

Vicks Vaporub

Me pareció curiosa esta información sobre el Vicks. Yo recuerdo que en mi infancia me ponían Vicks cuando me iba a dormir; no sólo era la sensación de que si no era así no dormiría bien, sino que además dormía contento porque haciéndolo mis padres se preocupaban y me querían.

No hay nada como los avances de la ciencia para perturbar los recuerdos de la infancia; ahora resulta que es perjudicial en niños menores de 2 años. Este dato lo desconocía y eso no quiere decir que haya dejado de pensar que mis padres no me quisieran y estoy seguro de que hacían lo que creían mejor.

El bálsamo azul para desatascar la nariz fue desarrollado por Lunsford Richardson y John Farris en el año 1.891; aunque fue la epidemia de gripe de 1.918 la que permitió a sus fabricantes multiplicar sus ventas. Se ha utilizado ampliamente desde esas fechas para aliviar los síntomas de resfriados y congestiones, con pocos datos clínicos que avalen su uso. Algunos de sus ingredientes, sobre todo el mentol, engañan al cerebro creando una sensación de frío que provoca un aumento del aire respirado. El resto de elementos que completan su composición son el alcanfor y el aceite de eucaliptus.


El Vicks Vaporub es un producto típico de autocuidados familiares en España desde los años sesenta o setenta, se vende sin receta y los pediatras no lo prescriben y desaconsejan su auto-administración.
Los padres suelen aplicar este ungüento en sus hijos ,ya sea en las fosas nasales, en el pecho, en el cuero cabelludo o incluso en el pie de sus hijos, para facilitar su respiración durante un proceso catarral, especialmente en las horas nocturnas.

Se ha hecho público -en un revista al uso, Chest- un trabajo que confirma lo que ya advierte el fabricante en el prospecto: no debe aplicarse a niños menores de 2 años ya que, al contrario de lo que se pretende, este remedio puede obstruir las vías respiratorias y empeorar el estado del enfermo.
Este trabajo ha comprobado en hurones (unos animales cuyo sistema y estructuras respiratorias son muy similares a las de los humanos) que el producto repercute en un aumento de la producción de moco lo que estrecha aún más la vía respiratoria.
Sus conclusiones, tanto 'in vitro' como 'in vivo', mostraron que el descongestionante a base de mentol provoca inflamación de las vías respiratorias y estimula la producción de mocos, que se acumulan en la tráquea, impidiendo el paso normal del aire. No sólo aumenta la producción de moco sino que el movimiento de los cilios limpiadores se vio disminuido. (Los cilios con “unos pelos” sitos en la membrana de las células superficiales de las vías respiratorias, que mueven el moco natural y lo que queda atrapado en él hacía el exterior).

Hace tiempo que el fabricante ya advierte del problema en el prospecto pues son muchos los años de circulación del producto.
Un portavoz de la compañía ha declarado a Europa Press que: "en España el medicamento está indicado para adultos y niños mayores de tres años", al tiempo que ha recordado que "lleva el suficiente tiempo en el mercado con lo que tiene una seguridad probada".

Los pediatras aconsejan lavar las fosas nasales con suero salino, retirar la mucosidad con una pera de plástico y ofrecer al niño líquidos calientes y sopas para aliviar los catarros.

Y habida cuenta de los años que lleva en circulación este producto, de que el fabricante ya advierte del problema en el prospecto, de que el mentol y el resto de substancias empleadas en su fabricación no son modernas moléculas resultado de ingenieria genética, y de que... ¿Hacía realmente falta un estudio clínico con hurones para demostrar algo que ya se sabía?

Info obtenida a partir de artículos escritos por María Valerio y Luis parejo. El Mundo, suplemento de Salud, 15/01/09 y versión electrónica.

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