Bueno cambiamos un poco las cosas, o las recuperamos, ¿quién sabe?,
Cuando inicié este blog estaba convalensciente y era multitemático, como se encarga de enunciar el banner de entrada.
Con el paso del tiempo se centró más en la escalada. Era lo que tocaba, y ya que hacer la entradas consume su tiempo era mejor centrarse en lo que parecía más prioritario.
Durante ese tiempo echaba de menos el resto de actividades y uno de de los leit motiv lo desarrollé como texto de encabezamiento. No lo guardaba pues no era algo generado por mi, aunque fuera una mera descripción de una excursión, sin más; sino que cada texto nuevo sobrescribía al anterior.

Con el paso del tiempo he echado en falta que esos textos, copias directas de los hablado o leído en diversos media, no quedaran guardados y a disposición de quién los buscara.
Así que he decidido almacenarlos como entradas en el blog.
No hace falta avisar, creo, pero lo recalco que son mis gustos, que la emoción que despiertan dependen del momento en que me encuentre y de un visionado muy continuado, a veces, de la materia a la que hacen referencia y que "para gustos colores".

Suerte, bienvenidos al Caos (esa escalera que se sube) y que los disfrutéis.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Creatividad Vertical -02- (02-03)


“Sin presión emocional, ya sea interna o externa, es difícil crear nada”.
Martin Creed . El Cultural 08-12-2011.

El equipador durante el proceso de apertura adquiere, en teoría, un conocimiento previo de la ubicación y forma de los agarres, y de los trucos que tiene la vía. Una información de la que carecerán, de entrada, todos aquellos escaladores que se atrevan con esa línea desde abajo y sin conocimiento previo. Esto quiere decir que a la hora de ubicar los seguros hay que tener en cuenta el carácter del trayecto, el desconocimiento por parte del escalador del mismo y la vivencia y emoción que puede suponer una escalada a vista, o en su defecto trabajada a posteriori.
Una vez visto que la materia prima con que trabaja el equipador ya está allí, hecha, dispuesta y a la vista de todos, la calidad de la línea dependerá de su vista al escogerla y de su capacidad para condicionarla: sanearla y disponer los seguros. De cómo intermedien éstos entre la danza del escalador en la roca y los otros elementos materiales como la cuerda y las cintas. Una línea normalita puede ganar empuje con unos seguros que le den picante o vidilla y una línea que sería muy buena puede hundirse en la ruina por unos seguros mal ubicados que añadan una dificultad innecesaria o impidan una progresión fluida y sin contratiempos.

Las normas o indicaciones para la ubicación de las chapas no están escritas. Son un conjunto de orientaciones o consejos derivados de lo que se supone es la función del seguro y de la concepción de lo que debe ser la práctica de la escalada según el colectivo o el país.
Centrándonos en nuestro terruño, la primera y principal función del seguro deriva de su nombre: prevenir el daño en caso de caída en la mayor medida de lo posible.
En la mayor medida de lo posible pues la escalada, incluso la deportiva, es un deporte no exento de riesgos.

Hay que tener en cuenta que el equipador está en su derecho a la hora de decidir la medida de riesgo que quiere imprimir a la ruta que abre; e incluso la puede concebir como expuesta; y que nadie está obligado, salvo decisión propia, a asumirla. De esta última circunstancia, una ruta Expo, es educado y elegante tener informado al conjunto de los escaladores, pues puede que no todos quieran asumir un riesgo tan elevado. Una ruta expuesta es aquella que implica un riesgo para la integridad física de forma objetiva e intencionada, sin especificar la magnitud.



Desde la Horizontal.-

Se puede decir que lo habitual, a la hora de equipar una ruta de escalada deportiva, es poner especial cuidado a la hora de equipar las salidas del suelo y las repisas; y las progresiones en diagonal y las travesías.

A menos que nada más empezar a escalar ya se tenga gestionar una sección a bloque de mucha intensidad y que, en caso de fallo o mala suerte, haya riesgo de que el escalador vaya a salir despedido con mucha fuerza y una cinética descontrolada, con probabilidad de hacerse mucho daño a pesar de los esfuerzos del asegurador-craspad, lo elegante y razonable es poner el primer seguro tras unos cuantos movimientos de progresión y no cuando aún se tienen los pies a ras del suelo, como sería en el ejemplo anterior, ya que se trata de escalar. Una caída a escasa altura y comparable a un salto o fácilmente controlable, no deber tener más repercusión que un suave impacto.



Según las normas no escritas y para evitar que en una caída tonta el escalador no pique con violencia contra el suelo, pues la longitud y elasticidad de la cuerda serían insuficientes para pararle en caso de saque, el segundo seguro debería situarse antes de que el escalador sobrepase el primero. A ser posible en una situación cómoda. Puede pasar, pero, que te encuentres en una sección de pasos duros y el chapeo sea tenso. Puede pasar que para la dificultad global, y en ocasiones parcial, de la línea, el equipador considere dicho tramo como una sección de pasos muy asequibles para lo que se tendrá que superar más adelante, y se haya ubicado la segunda chapa a cierta distancia de la primera, sobrepasada.

Siguiendo con lo anterior y si la segunda chapa se ha ubicado antes de sobrepasar la primera, lo aconsejable es situar la tercera chapa a la altura del pie. Y a partir de ahí empezar a poner el resto de los seguros según la morfología de la roca, la dureza de los movimientos y como este de humor y biorritmos el aperturista ese día. Como ya se ha dicho, y se repite, la escalada es un deporte de riesgo. Se puede tener una mala caída a la altura de la tercera chapa y tocar suelo, si se tiene la mala suerte de caer con la cuerda en la mano a punto de pasar la cuerda por la cinta. Si el asegurador es hábil y tiene margen de maniobra a pie de vía puede evitar ese susto.
Es factible que un escalador caiga desde más altura y toque suelo, incluso a la altura de la reunión, pero esa circunstancia es muy difícil achacarla a como se ha equipado una línea.

Catalogo BEAL 2009

Esta descripción de la distribución para los seguros dispuestos al inicio de una vía es válida también para los situados a continuación de aquellos accidentes rocosos que nos podemos encontrar en el trayecto de la vía, y que nos pueden hacer considerar que se ha de volver a equipar como si se saliera desde el suelo; como una repisa con un ancho notable o bien cuando la inclinación del tramo que viene a continuación –convexidad, rampa-, hace que se pueda considerar una caída como peligrosa.

Si el pie de vía es una repisa ancha, y esta es lo suficientemente amplia como para considerarla como un suelo normal, no debe haber mayor problema a la hora de ubicar los seguros que lo hasta ahora descrito. La historia debe cambiar cuando se trata de una repisa estrecha, por ejemplo entre 1 y metro y medio, y caerse por la repisa puede acarrear riesgo para el personal, ya sean escaladores, acompañantes o la gente que puede pasar por debajo de la repisa. Lo razonable en esta situación es ubicar los seguros de forma que ofrezcan protección a los escaladores. Una posibilidad es ubicar un seguro a media altura de forma que el asegurador se ancle en él mientras trabaja, también puede servir para anclar los útiles de escalada y prevenir que de forma accidental se precipiten al vacío. Otra posibilidad es ubicar el primer seguro de forma que se pueda chapar con los pies en el suelo y la segunda algo cerca de la primera. En esa primera chapa se puede anclar también el asegurador y una vez pasada la cuerda por la segunda cinta la cuerda se puede liberar de la primera.
Según que repisas también se aseguran en un tramo, o en todo su recorrido, con un pasamanos de cable o cuerda.

Caerse en una diagonal es poca broma. Además de la caída vertical el escalador hace un barrido que, según como, puede permitirle hacer un reconocimiento a fondo de algún que otro saliente de roca, ya sea durante el trayecto del péndulo y/o al final del mismo. La ubicación de los seguros depende de su longitud, calidad de la roca, dificultad...
Es aconsejable, valorando todas estas circunstancias, ubicar algún seguro entre el primero y el último de la diagonal.
Tras esta descripción queda por preguntarse que ¿Qué pasa con el resto de seguros ubicados en un trayecto de escalada?.

Stefan Glowacs - Pyromania, 8a -02- Fire Walls - Neddles (California)

Hacia la Vertical.

Tanto sea un trayecto de 3 chapas y reunión como uno de 16 chapas y reunión hay una serie de considerandos: seguridad, fluidez...

SEGURIDAD:
Como la principal función del seguro es evitar o minimizar un daño al escalador en caso de caída, hay que observar la morfología de la vía y ubicarlos de forma que el escalador no sufra daños directos, por una caída, o indirectos, por una mala circulación de la cuerda: por ejemplo un saliente de borde afilado que puede segar la cuerda; el que la cuerda quede dispuesta de forma que en caso de caída pueda propiciar un volteo del escalador; una rampa seguida de un tramo desplomado puede tener un efecto de suelo en caso de caída, etc…

De Gerard Kosicki

FLUIDEZ:
Se podría decir que después de la seguridad la segunda función más importante del seguro sería la de no añadir más dificultad a la vía de la que ya de por sí da la roca, por tanto:

} Los chapeos tienen que ser lo más cómodos posibles, si es posible que ni se note que el gasto de energía en ese proceso, y en concordancia a la intensidad de la escalada. Lo normal es que se ubiquen en puntos de reposo o de estabilidad. En una sección concentrada lo normal es que los chapeos sean tensos, a veces sin posibilidad de recuperación (chapa y sigue). Es posible que en alguna ocasión un chapeo sea un paso duro dentro de la vía, pues va seguido de una sección más dura que normalmente auna a la dificultad a vista la dificultad física.

} También es útil y es un uso bastante habitual, siempre que sea posible, ubicar los seguros de forma que cubran aquellos pasos concentrados o a bloque que pueden requerir de estudio y de varias tentativas para su resolución. Es cómodo tener la chapa cerca de estos pasos pues caerse metros repetidas veces y tener que remontar otras tantas hasta el crux puede hacer que el cuerpo, por traumas repetidos, acabe resintiéndose, a la par que se odie y aburra la línea.

} La distancia a la que se ubican los seguros también tiene su importancia. El concepto de dificultad es tanto físico como psicológico, el grado supone superar también un estado de presión psicológica, una actitud mental. La medida estándar de poner el siguiente seguro cuando los pies están a la altura del último no sólo no es una regla fija, sino que de cara a la superación individual y progresión del escalador acaba siendo perjudicial. Del mismo modo que el acto del chapeo no debe suponer una dificultad extra en la vía, la disposición de los seguros debe capacitar una actividad de la escalada lo más fluida posible. Es difícil encontrar la justa medida, y los condicionantes del trayecto si que pueden condicionar la ubicación cada dos metros y en ocasiones hasta de menos. Si bien es reconocible que un trayecto hiperasegurado no aporta sensaciones satisfactorias a la escalada y la convierte en monótamentetediosa, es reconocible que alejes de poco criterio también aportan malas vibraciones. La mejor tendencia sería que el equipamiento de la línea favoreciera la práctica de la escalada con el menor número de seguros posible, como por ejemplo en situaciones de continuidad y con saques limpios.

} Unido a la función de pasar lo más desapercibidos posible mientras el escalador se mueve, la disposición global de los seguros también es importante. Una disposición lineal –vertical o diagonal- de los seguros proporcionará un menor roce de la cuerda con las cintas y, por tanto, menor sensación de arrastre y pesadez que una disposición muy en “Z” o “4” muy angulados (que pueden llegar a ser molestos en líneas de una altura media, como 20 metros, y muy molestos en las de 30 o más). A veces los seguros han de ubicarse de forma que la cuerda evite algún resalte rocoso, el cual ocasionaría un roce mayor con la cuerda que el de ésta con las propias cintas. También hay que evitar que los seguros queden dispuestos de tal manera que hagan que la cuerda quede de forma que en caso de caída el escalador se tope con ella y, a parte del roce y quemada, pueda hacer que se voltee y tenga una peor caída.

} No es una función implícita a la ubicación del seguro el indicar por donde va la vía, sobre todo ahora que en muchas ocasiones sólo hay que seguir la marcas blancas o fijarte en los croquis, si están bien hechos, pero a veces sí; sobre todo cuando la vía discurre por tramos de pared no necesariamente dispuestos en una línea vertical.

} Cuando empecé en este negocio, como escalador no como equipador, a veces se ubicaba un seguro del que colgaba una baga y tenías que pasar la Express por dicha baga. Esta circunstancia ocurría cuando el lugar idóneo para la ubicación del seguro no tenía garantías, bien por la calidad externa de la roca bien la interna (cavidad aérea). Hace muchos años que no he visto línea de escalada equipada de esta forma; y si hoy en día se diera el caso es más que probable que se hiciera colgar una cinta fija y no una baga.
En ocasiones se ubica un seguro testigo antes del seguro idóneo. Por ejemplo en ese corto tramo de roca dudosa o que ofrece respeto y que merece la pena proteger por la calidad de la misma, no por otro motivo, que va seguido ya de roca de buena calidad en cuyo inicio se sitúa el otro seguro. Normalmente estos seguros suelen estar muy juntos con la idea de que una vez chapado el segundo se deschape el primero, ya que su función era testimonial o de quitamiedos.

Nathan Hoette - eye of The Tipger, 8a - Muline Crag, Grampians - Blue Mountains - Australia

} En trayectos muy desplomados o con un techo largo, y puede que con roca muy frágil, es habitual el uso de una, a veces más, cinta fija a fin de facilitar el desmontaje del mismo. A veces cansa más desmontar que subir. El dejar una cinta fija como parte del proceso de equipamiento creo que sólo admite esta circunstancia o motivo de forma clara; el anterior –no es posible ubicar por problema con la roca- es muy raro que se dé. Personalmente no le encuentro sentido a dejar gran parte de un itinerario cosido a cintas fijas de forma permanente. Opino que esta circunstancia refleja la impotencia humana frente a las situaciones límite y la necesidad de rebajarlas a nuestro nivel, en lugar de intentar superar ese límite o simplemente aceptar que estamos por debajo. Tener una pared con casi todas sus líneas, con sus correspondientes chapas, con cintas fijas es como picar cantos, ya sean físicos como psicológicos.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Amnistiate Sin Fronteras Esta Navidad


Empecemos el año con una buena causa.
Si te gusta la música y eres ecléptico de gustos o aprecias el trabajo de los genios; hay dos CD, ambos en las antípodas musicales, que no te podrás descargar ilegalmente estas navidades, al menos si apoyas las iniciativas que han dado origen a su nacimiento. Uno está ya a la venta bajo el patrocinio de Médicos Sin Fronteras, el otro lo estará bajo el de Amnistía Internacional.

El de Médicos Sin Fronteras se denomina Positive Generation y esta destinado a obtener fondos en la lucha contra el VIH/sida en los lugares del continente africano donde MSF está presente.



Es un CD libreto. Además del CD musical contiene declaraciones de los artistas implicados en el proyecto, de los proyectos de MSF en África y un libreto con las letras y un abstract de los artistas nativos que intervienen.
Cuesta 17€.

El 15 de junio de 1981 los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) publicaron en el Mordibity and Mortality Weekly Report un artículo sobre la detección de cinco casos de neumonía por Pneumocystis carinii en cinco varones homosexuales de California. Algo inusual, es una infección que afecta a personas inmunodeprimidas y estos eran jóvenes.
Semanas después, en julio, se informó de 26 casos más en California y New York, algunos presentaban el Sarcoma de Kaposi, un cáncer que aparece en inmunodeprimidos.
Aquella enfermedad no sólo afectaba a homosexuales sino también a usuarios de drogas inyectadas, receptores de transfusiones sanguíneas y a algunos inmigrantes procedentes de Haití.
En 1982 la enfermedad se bautizó como síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
En 1984 Luc Montagnier y Françoise Barré-Sinoussi, del Instituto Pastreur de Paris aislaron el virus.
En 1986 se bautizó al agente causal como Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

El error fue pensar que era una enfermedad de toxicómanos y homosexuales. Concentrar la atención en estos grupos favoreció la expansión descontrolada del VIH por vía heterosexual en África y el Caribe, después en Asia y el resto del mundo.

Desde 1996 la terapia antiretroviral de gran actividad (TARGA) ha permitido controlar la enfermedad en muchos pacientes VIH-positivos y reducir notablemente la mortalidad por sida. Sin embargo a estos tratamientos sólo pueden acceder los pacientes de los países desarrollados.
A finales de 2010 viven en el mundo unos 34 millones de personas infectadas por el VIH. Reciben tratamientos 6,6 millones de personas infectadas que viven en países de ingresos bajos o medios, una cifra que multiplica por 22 la registrada en 2001.
A pesar de eso 9 millones de personas que deberían ser tratadas no tienen acceso a la medicación.

Está en marcha un plan para eliminar las nuevas infecciones por el VIH en niños para el 2015. “Creemos que para 2015 todos los niños del mundo podrán nacer sin el VIH y sus madres podrán mantenerse sanas. Este nuevo plan mundial es realista, factible y ha sido impulsado por los países más afectados” (Michel Sidibé, Reunión de Alto Nivel sobre Sida en Naciones Unidas, New York, junio de 2011)

La crisis económica que afecta al mundo tiene un efecto negativo en la lucha con el sida, de forma que los ingresos destinados para ayudar a los países de ingresos bajos y medios ha disminuido.
Y es posible que la diferencia entre países ricos y pobres es relación con el VIH/sida se acentúe aún más.
Las desigualdades de género también representan un gran obstáculo y un reto por superar. Es la principal causa de muerte en mujeres en edad reproductiva y el 26% de nuevas infecciones corresponde a mujeres entre 15-24 años.
Otro problema es la necesidad de volver a sensibilizar a la población sobre las consecuencias que puede tener la falta de control y tratamiento del VIH. Se considera que se ha producido cierta relajación entre la población o que se ha transmitido un mensaje muy optimista y se ha bajado la guardia. El diagnóstico precoz es clave antes de que se agrave el estado serológico del enfermo y su calidad de vida se vea mermada. En España el 60% de los diagnósticos son tardíos, a sea que en el momento del diagnóstico ya se requiere de tratamiento antiretroviral y un 30% ya tiene criterios de sida. El 80% de las infecciones por VIH actuales se dan en menores de 20 años. La población estudiantil muestra un gran desconocimiento de las vías de transmisión y la información sobre las medidas de prevención deja que desear, pues no es sólo la infección por VIH la que aumenta.

(Información obtenida de: JANO, Noviembre 2011. Articulo de Óscar Jimenez. Treinta Años Luchando Contra el Sida.
Entrevista con Dr. Enrique Ortega. Presidente de la Sociedad Española Interdisciplinar del Sida.)


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Para el otro CD hay que esperar un poco más, hasta el 30 de enero de 2012.

Amnistía Internacional celebra su 50 aniversario con cuadruple CD en el que se versionan canciones de Bob Dylan:
“Chimes of Freedom": The Songs of Bob Dylan Honoring 50 Years of Amnesty International.



Reune músicos de todas las edades del pop-rock y de distinta sensibilidad que han visto en las canciones de Dylan a lo largo de su carrera una inspiración, o un homenaje, o un tributo.
Los beneficios irán para AI.

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FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO AÑO NUEVO A LOS LECTORES DEL BLOG, A LOS OCASIONALES Y A LOS SUFRIDOS SEGUIDORES.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Creatividad Vertical -01-


“El arte que merece la pena es autobiográfico, abierto o de una forma velada. Siempre debe funcionar como un debate permanente entre futuro y pasado”.
Jeff Wall, Entrevista en El Cultural 11-11-2011

Se dice que la escalada es una forma de vida. Por otra parte es más probable que tengan razón aquellos que afirman que no es una forma de vida pero si que es una actividad que cambia tu vida. No sólo es una cuestión de roca, naturaleza y aire libre; es que piensas en ella para ocupar tu tiempo libre, tus amistades o la gente con la que te relacionas más a menudo pertenece a este ámbito, la mayor parte de la información que buscas o recibes es de escalada,...
Es más que probable que a partir de la segunda propuesta se llegue a la primera pues el que está envenenado, quien ha cogido el bacilo del amor por la escalada, no puede liberarse fácilmente, aunque desee hacerlo.



La escalada tiene una vertiente creativa que contribuye a esa adicción de mayor o menor relevancia según la modalidad de escalada practicada. En la escalada clásica, basada en la progresión por medio de material removible, el componente creativo es muy alto; en la deportiva el componente creativo en la progresión queda muy al margen. En esta última actividad el componente creativo se puede considerar que sería alto en la escalada a vista y sin rastro de magnesio en la línea; por desgracia esta situación no es la más frecuente, ni la más buscada, y hoy en día, sin restarles el mérito, hay más “a vista” magnesiado, o clecado que “a vista real”. Es un deporte.
Aún así, la escalada deportiva tiene un componente creativo en el aspecto que más a contribuido a su expansión: el equipamiento.

El equipamiento en escalada deportiva va más allá de descolgarse por una cuerda con un taladro autosuficiente en la mano y llenar una pared de anclajes fijos.
El equipamiento en la escalada deportiva no sólo refleja la percepción de lo que debe ser esa modalidad de escalada para un gran número de individuos, sino que también exterioriza la percepción del propio aperturista y sus capacidades. Y si de tal palo tal astilla, por encima del ego y de la satisfacción que da el reconocimiento de los escaladores a la obra nacida de este trabajo manual, a veces tras no poco esfuerzo, está en manos del equipador la creación o apertura de líneas de escalada “seguras”, divertidas pero también exigentes y comprometidas. Técnica, poderío y control mental.

Silvia en La Pedriza (No tengo más referencias, fotógrafo y vía)

Se puede pensar que el equipador equipa para el mismo. Es mentira. El equipador equipa para putear a los demás y verlos sufrir. El aperturista trabaja según su criterio, matizado por la experiencia que previamente ha adquirido a base de escalar mucho en diferentes tipos de roca y en vías abiertas bajo los criterios y mentalidades de los que le han precedido. El equipar es un acto creativo, íntimo, pero que resultaría vacío y fútil si el resto del público no pudiera valorarlo y por tanto hay que compartirlo. Es como el cuadro, escultura, obra arquitectónica, etc… que si no es compartida y no pasa a formar parte del ente colectivo adquiriría una dimensión grotesca y absurda. Hay equipadores que rozan el nivel de lo místico que se mueven bien en “petit comité”, pero no llegan al nivel del cerrado egoismo o exclusión.

Lo aparentemente sencillo puede ser complicado, o los humanos lo hacemos complicado.

Hay equipadores cuya motivación es abrir líneas de dificultad, de una dificultad determinada y normalmente alta y es por lo que se mueven.
A otros en cambio lo que les motiva es abrir líneas. Las líneas que creen vislumbrar cuando ven un paño de pared y les impulsa el deseo de capacitarlas, independientemente en principio de su dificultad y a veces de la calidad de la roca.
Ambas actitudes tienen en su base un mismo planteamiento o proceso creativo: posibilitar la progresión de la escalada más natural y más lógica desde el punto de arranque al de llegada, sea reunión o cima. Marcar el itinerario en base a las zonas de menor resistencia de la pared y ubicar los seguros en los puntos más idóneos. Las tecnovías también estarían incluidas. Si bien se emplea este término para hacer referencia a una vía con presas picadas o artificiales, una línea que ha sufrido una buena labor de saneamiento, eliminando piedras sueltas o limpiando de tierra arena sus presas, también se podría considerar una tecnovía pues o se han eliminado agarres que eran visibles, aunque inestables, o se han puesto al descubierto agarres que antes estaban ocultos. El resultado final del trayecto no es el mismo que había en su estado natural o salvaje.

Las vías bonitas son las vías lógicas, no es una verdad al 100% pero se acerca, ya que lo habitual es que el escalador se encuentre más cómodo, a gusto y disfrute más en una línea abierta con sentido que no en una que le lleva de un lado a otro de forma antinatural.



Cuando se abre una vía es importante obtener una percepción no solo visual de su recorrido: estructura y fisionomía del terreno, de su calidad, de las sensaciones que aporta y de cómo se va a relacionar con las vías del entorno cercano, si las hubiera.
Cada pared admite un determinado número de líneas. A veces es difícil establecer el punto de equilibrio entre el aprovechamiento lógico de un paño de pared y el abstracto, pero comprensible, concepto de que “la pared necesita respirar”. Pero es evidente que este punto se rompe cuando las lineas comienzan hacer un sobreuso excesivo de los mismos agarres y/o apoyos, o cuando se cruzan entre ellas sin respetar los itinerarios ya abiertos. Cuando se llega a ese extremo es mejor deshacer el trabajo hecho pues lo más seguro es que nuestro trabajo pase a engrosar la lista negra de “truños destacables”, que no atraen a nadie, y de paso esa pared o paño entre en la categoría de “lugar feo, liante y, por tanto, poco recomendable”; y de ahí al olvido.

Hay equipadores que hacen un estudio integral de la ruta antes de equiparla y van marcando la posible ubicación de los seguros, con un rotulador por ejemplo, y hay quienes lo hacen por secciones. Hay quienes buscan ubicar la reunión lo primero de todo y hay quienes la ponen la final y trabajan desde una provisional. Cada cual tiene su manera de trabajar.

Una vez escogido el punto de arranque la lógica está en la piel de la pared, en sus formas, geografía y accidentes, a veces muy evidentes. El trabajo del aperturista es interpretarlo, darle forma. Unas veces es muy claro, que no sinónimo de sencillo, y una ascensión en la línea casi vertical es la forma más idónea y clara de progresión. Otras no y hay que ir haciendo eses y caracoleando por todo el paño de pared, aunque la ubicación de los seguros puede dar la impresión al escalador de que se ha de enfrentar a una línea vertical, y los seguros pueden estar en el sitio que toca. En otras ocasiones hay suerte y la ubicación de las chapas ya advierte de los vaivenes hacia uno u otro lado.
Es que el camino más lógico no es siempre por la vertical. Si en el momento de la apertura tienes un paso duro o muy difícil en la vertical y moviéndote a un lado u otro la sección es más fácil, lo lógico es que se abra línea por esa sección. Siempre buscando la línea de menor resistencia.

Riccardo Scorian - El Muro de Trazan, 8b - Cavalla Tigre

En un momento dado el currante vertical se puede encontrar con que lo equipado hasta ese momento, siguiendo la lógica de buscar la línea de menor resistencia, se continúa con un tramo de pared que no le convence. No le convence pues transmite unas sensaciones que van en contra de lo abierto hasta ese punto, bien sea porque se rompería la homogeneidad de la vía o bien sea por que no se corresponde a el diseño o el carácter que el equipador desea imprimir a esa línea en concreto. La homogeneidad puede responder tanto a criterios de dificultad como de estética.

A veces es lo que hay, y no hay más remedio que aceptarlo tal cual.

Pero a veces es factible continuar por un paño de pared, de una dificultad objetiva más alta pero mucho más golosa desde el punto de vista del escalador. Y la línea equipada hasta ese punto se dirige hacia esa sección de roca.
La lógica de la progresión gestual de lo más fácil posible, la de menor dificultad, ha sido substituida por la lógica de la progresión más mantenida, o la más masoquista.
En estas situaciones en que por sobre la lógica que imprime la roca, el aperturista es quien ha de tomar la decisión, ayuda mucho el tener experiencia como escalador, y como equipador, para dar con la opción más equilibrada.